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viernes, 13 de marzo de 2015

De pinchos por el Bajo Nalón.

Como ya os anunciaba en la página de facebook, hace unos días se celebró en la comarca del Bajo Nalón (Pravia, Muros del Nalón y Soto del Barco) el séptimo concurso de pinchos, una excusa perfecta para darnos una vuelta, hacer unas fotos y probar los manjares que nos ofrecían. Eran 44 los establecimientos participantes, que durante dos fines de semana sacaban de sus cocinas sus creaciones, y las podías degustar por 2€.



Como no teníamos mucho tiempo, nos hicimos un recorrido gastronómico y cultural, decantándonos por visitar San Esteban de Pravia, Muros, Soto del Barco y San Juan de la Arena, dejándonos Pravia, en la que ya estuvimos los años anteriores, y que si este blog sigue existiendo, visitaremos el próximo año y os lo contaremos.

Nuestro itinerario comenzó en San Esteban porque, además de contaros lo rico que estaban los pinchos, me apetecía hablaros de esta localidad, un auténtico museo al aire libre, en el que podemos encontrar un patrimonio industrial muy importante y bien conservado.



El puerto de San Esteban se configuró como actualmente lo conocemos a principios del  S.X.X. cuando en 1906 se inauguró el ferrocarril que lo comunicaba con las cuencas carboníferas del Caudal, en el centro de la región, lo que hizo que conociera una etapa de crecimiento y desarrollo. Se construyó para asegurar el abastecimiento de carbón a la siderurgia vasca, llegando a ser el segundo puerto carbonero asturiano.



Tal era su vinculación con el carbón, que esta función duró hasta los años 60, cuando el carbón sufrió un retroceso como fuente de energía y se liberaron las importaciones, haciendo que se reconvirtiera en un puerto de desguace de buques.



Pero esta actividad carbonera dejó una huella en el paisaje de San Esteban, donde podemos contemplar las históricas grúas, las tolvas donde se almacenaba el carbón, los cargaderos, y pasear entre ellos.



Después del paseo, empezamos con la parte más gastronómica. Nuestra primera parada fue en el Antiguo Molinillo, uno de los locales que podemos encontrar frente a la dársena del puerto, donde nos sirvieron el pincho "Burguer Moli", una mini-hamburguesa, muy jugosa y sabrosa.



Luego nos decidimos por ir a una tasca muy mítica en San Esteban, La Cantina de Kiko, justo al lado de la Estación de tren, y su pincho "El Viajero", un rollito de pechuga de pollo, relleno de champiñón con cebolla caramelizada y reducción de Pedro Ximenez, para mi gusto le sobraba algo de lo dulce, o la reducción o la cebolla, pero la presentación y el pollo estaba muy rico.



Desde San Esteban, nos fuimos por la carretera del Espíritu Santo a Muros del Nalón. Esta carretera tiene unas vistas espectaculares por el día, y es un recorrido muy recomendable. También hay un tramo de la Senda Costera, en la que hay que subir uno cuantos escalones (unos 200) desde el final del Puerto y llegamos hasta la rasa costera, y la verdad que el esfuerzo merece la pena. Nuestro destino era la Casa de Comidas La Xana del Caballar. Allí nos esperaba "Sabores de Reborio", una galleta de aceitunas negras con una brandada de bacalao exquisita. La Xana nunca defrauda.



Antes de abandonar Muros, nos paramos en un restaurante con mucha solera y de fama merecidísima como es Casa Zoilo, Allí degustamos el pincho exótico, ya que "Sorpresa del Parador" era un canutillo de pato a la naranja con gominola de manzana, una auténtica maravilla, ya que el pato estaba jugosísimo, y muy rico.



Contimuamos nuestra ruta en el Hotel Palacio de la Magdalena, en Soto del Barco, donde nos sirvieron una zamburiña con unas gulas y salsa de tomate, un acierto que nos dejó un gran sabor de boca.



Por último, visitamos San Juan de La Arena, donde nuestras paradas fueron en dos sidrerías a las que acudimos habitualmente: El Orbayu y Casa Gil. En la primera, nos sirvieron un chipirón relleno de carrilleras con salsa, una combinación que nos gustó y sorprendió. Había probado algún que otro "mar y montaña", pero no así, y la verdad que nos encantó. En Casa Gil, teníamos dos opciones para escoger, las dos eran tostas, la primera era un calabacín con jamón y queso, y la segunda era de champiñones y jamón al ajillo. Degustamos las dos, y las dos nos gustaron, aunque yo le hubiera puesto la tostada de pan menos hecha, pero es mi gusto particular.




Fue un fin de semana muy intenso y nos dió pena no poder disponer de más tiempo para visitar algún bar más, así que el que se desarrolle durante dos fines de semana, si estás cerca de la comarca, es un gran acierto, ya que si te planificas un poquito, puedes visitar a muchos de los lugares participantes. Como os decía más arriba, esperemos poder disfrutar de este concurso durante muchos años más.





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